Consumo de leche sigue disminuyendo ostensiblemente

consumo de leche

En lo que podemos considerar como una noticia extraordinariamente reconfortante, el consumo de leche de animales no humanos ha mostrado una creciente y sostenida disminución.

Tanto a nivel mundial, como regional, las cifras revelan una disminución cercana al 16% en la última década, hecho que sin duda representa una respuesta al avance del veganismo como forma de vida y a la comprensión por parte de las poblaciones, especialmente de los países occidentales, que el consumo de este producto representa ser solidario con la explotación de animales no humanos y todas sus actividades consecuentes, como el asesinato masivo de los infantes de las especies explotadas y de un comercio inaceptable de seres sintientes, emocionales y neuroafectivos.

En un mundo informado y consciente, ya no es aceptable lo de las “vacas felices” o la “leche robótica”, debido a que esta falacia ya tuvo su tiempo. Hoy no sirve.

Lo real de estas cifras es que cada día más humanos, movidos por principios éticos, están dejando de consumir “insumos” producto de la explotación industrial y optando por alimentos naturales y felizmente muchos siguen el camino del veganismo, como opción ética de vida.

Además de lo anterior y en relación a aquello que la leche es “rica y sana”, día tras día se exponen nuevos estudios que demuestran la fuerte incidencia en la emergencia de sindromes crónicos como cáncer y otros que afectan severamente el sistema digestivo, entre sus principales consecuencias.

Desde cualquier punto de vista que se le observe, las dietas en base a productos naturales y lejanos a todo proceso de explotación, tortura y asesinato de animales no humanos están siendo adoptados por un número creciente de humanos, especialmente en las sociedades occidentales.

Una gran noticia especialmente para las víctimas permanentes del antropocentrismo.

 

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